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Una app para la comunidad audiovisual

19 de junio | Max Alfonsín

Imagen de Stan App

Desarrollar una app para la comunidad audiovisual nació de una búsqueda de propósito, de un largo recorrido en la industria tecnológica, de la pasión de un niño por contar historias y de un equipo multi-diciplinario que se entregó a resolver un problema. En este post fundacional del blog les cuento cómo nació nuestro proyecto, Stan.

Me atrapan las historias que cuentan cómo se nacen las empresas, creo que en esos primeros pasos fundacionales se pueden ver claramente las motivaciones de las personas que están dispuestas a entregar muchas tazas de café a ese proyecto en común. Creo que por lo general estas personas tienen en común que lo hacen sin una retribución muy clara, pero sostenidos en todos los casos por una motivación que los conecta y los proyecta a ese lugar emocionante al que imaginan los va a llevar el proyecto. 

Cuando empecé la carrera de cine esperaba la llegada de Catalina, en medio de una pandemia global y en una transición laboral que no estaba muy clara a dónde me iba a llevar. Venía de 10 años trabajando en la industria tecnológica y había dejado muy atrás mi costado creativo, pero tenía una gran certeza, quería rescatar al niño que esperaba al sábado en la mañana para ir a alquilar historietas junto a su padre. Quería conectarme con el mundo creativo de nuevo.

 

Ignacio y Maximiliano en rodaje de la generación 2020 de Uruguay Campus Film (UCF)

Surge el problema y nace una idea

La carrera me presentó muchos desafíos, entre ellos, ¿cómo ingreso a esta nueva industria?, ¿puedo ser runner después de los 30? ¿si me postulo como eléctrico, se enterarán que quemé mi primer pc por pasarla de 220v a 110v?. El camino de aprendizaje más natural que encontré fue el de la producción ya que algunas de las habilidades de gestión con las que contaba me servirían para poder colaborar con mis compañeros en sus cortometrajes.

Como productor me fui enfrentando a distintas situaciones nuevas, en particular el alquiler de equipos representaba el desafío más grande. Ir a levantar o devolver equipos a la casa de un propietario o al local de un rental era toda una odisea técnica para mí. Tenía que aprenderme los nombres de los accesorios o conocer sobre las compatibilidades de las distintas monturas y con frecuencia tenía que apoyarme en la experiencia de ese propietario para que todo salga bien… y gracias a ellos, salía bien.

El problema se presentaba cuando tenía que encontrar en tiempo récord un equipo de determinadas características para determinadas fechas, y no sólo eso, además de rápido tenía que ser barato y sencillo de devolver y eso terminaba siendo más difícil que hacer que el crew estuviese conforme con el catering (y pocas cosas logran ser más difíciles que eso en la vida).

Ese fue el disparador que encendió la pregunta ¿no hay una aplicación que conecte a la gente que busca un equipo con la gente que los está alquilando?. A raíz de esto empecé una etapa de investigación, algunos bosquejos y muchas preguntas a compañeros y productores con mas experiencia para entender otras dificultades a la hora de alquilar. 

Bosquejo de pantallas de Stan en Figma

De la idea a la primer versión

Creo que la ideación de un proyecto tecnológico tiene similitudes con la etapa de escritura de un guión, hay un punto donde todo empieza a tener sentido y seguramente no es que lo tenga, es que necesitás compartirlo más. Entonces un día vino de visita a casa mi amigo Santiago Respane y le conté que estaba armando un proyecto relacionado al audiovisual, me pidió verlo y a los pocos minutos ya me estaba hablando de cómo debía ser la arquitectura de micro-servicios. No tardamos nada en ponernos a pensar en el MVP (mínimo producto viable), la decisión ya estaba tomada, Stan sería una realidad. 

Poco tiempo después, tuve la misma fortuna al elegir mostrarle el proyecto a Ignacio Martinez, en una noche de cervezas luego de clases, Igna estaba frente al proyecto con un millón de preguntas, todas las que el proyecto necesitaba hacerse. Pude ver en ese momento que el equipo fundacional estaba armado, que teníamos con él conocimiento técnico-audiovisual que el proyecto requería, pero por sobre todas las cosas teníamos la energía de alguien implicado con el problema que queríamos resolver.

Una app para la comunidad audiovisual

Emprender no es sencillo y tampoco hay un camino del héroe para recorrer, por eso se necesita un combustible mayor, – que quizás sea el propósito – para poder sosternerlo en el tiempo. Decía al comienzo que me encantan las historias de cómo surgen las empresas, la verdad es que la historia de Stan todavía se está escribiendo y no queremos terminar de hacerlo sólos. 

La decisión de abrir este blog es la de compartirles un espacio más para escribir esta historia juntos, para que todas las inquietudes sobre la industria, sobre las tendencias o sobre Stan como producto puedan desarrollarse en este espacio dedicado a quienes hacemos audiovisual en iberoamérica. La invitación está hecha, sigamos transformando el audiovisual.

Max Alfonsín

Max Alfonsín

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